Trastorno de estrés postraumático en niños.

  1. ¿Qué es?

Se trata de trastornos en los que la exposición a un evento traumático o estresante aparece, de manera explícita.

El malestar psicológico tras la exposición a un evento traumático o estresante es bastante variable. En algunos casos, los síntomas se pueden entender dentro de un contexto basado en el miedo y la ansiedad. También se pueden mostrar síntomas anhedónicos y disfóricos, exteriorizados como síntomas de enfado y hostilidad, o síntomas disociativos.

  1. Causas

Las causas pueden ser varias:

  • Un accidente
  • Haber sido víctima de un crimen o haber presenciado un crimen, como un asalto
  • Una enfermedad grave, como cáncer, o la muerte de un ser querido
  • Un desastre natural, como una inundación, terremoto, huracán o tornado
  • Abuso físico o sexual
  • Violencia, guerra o terrorismo
  1. Tipos
  • Trastorno de apego reactivo:

Patrón constante de comportamiento inhibido, emocionalmente retraído hacia los cuidadores adultos.  Existe una alteración social y emocional persistente que se muestra con una reacción social y emocional mínima a los demás, afecto positivo limitado y episodios de irritabilidad, tristeza o miedo inexplicado.

  • Trastorno de relación social inhibida:

Patrón de comportamiento en el que un niño se aproxima e interacciona activamente con adultos extraños. En estos casos el niño ha experimentado un patrón de cuidado insuficiente.

  • Trastorno de estrés postraumático:

Para adolescentes y niños mayores de 6 años se aplican los siguientes criterios, siendo la duración de las alteraciones superior a un mes:

  1. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza en una o más de las siguientes formas:
  • Experiencia directa del suceso traumático.
  • Presencia directa del suceso ocurrido a otros.
  • Conocimiento de que el suceso traumático ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo. En los casos de amenaza o realidad de muerte de un familiar o amigo, el suceso ha de haber sido violento o accidental.
  • Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso traumático.
  1. Presencia de uno o más de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso traumático que comienza después del suceso traumático:
  • Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso traumático. En niños mayores de 6 años, se pueden producir juegos repetitivos en los que se expresen temas o aspectos del suceso traumático.
  • Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso traumático. En los niños pueden existir sueños aterradores sin contenido reconocible.
  • Reacciones disociativas (como escenas retrospectivas) en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático. En los niños, la representación específica del trauma puede tener lugar en el juego.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
  • Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
  1. Evitación persistente de estímulos asociados al suceso traumático, que comienza tras el suceso traumático, como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:
  • Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso traumático.
  • Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso traumático.
  1. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso traumático que comienzan o empeoran después del suceso traumático, como se pone de manifiesto por dos o más de las características siguientes:
  • Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso traumático.
  • Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo.
  • Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso traumático que hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
  • Estado emocional negativo persistente.
  • Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
  • Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
  • Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas.
  1. Alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso traumático que comienza o empeora después del suceso traumático, como se pone de manifiesto por dos o más de las características siguientes:
  • Comportamiento irritable y arrebatos de furia que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
  • Comportamiento imprudente o autodestructivo.
  • Respuesta de sobresalto exagerada.
  • Problemas de concentración.
  • Alteración del sueño.

Para niños menores de 6 años, se aplican los siguientes criterios, siendo la duración de las alteraciones superior a un mes:

  1. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una o más de las formas siguientes:
  • Experiencia directa del suceso traumático.
  • Presencia directa del suceso ocurrido a otros, especialmente a los cuidadores primarios. No incluye sucesos que solamente se han visto en medios electrónicos, televisión, películas o fotografías.
  • Conocimiento de que el suceso traumático ha ocurrido a uno de los padres o cuidadores.
  1. Presencia de uno o más de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso traumático, que comienzan después del suceso traumático:
  • Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso traumático. Los recuerdos espontáneos e intrusivos pueden no ser necesariamente angustiosos y se pueden expresar como recreación en el juego.
  • Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso traumático. Puede resultar imposible determinar que el contenido aterrador está relacionado con el suceso traumático.
  • Reacciones disociativas en las que el niño siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático.
  • Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
  • Reacciones fisiológicas importantes a los recordatorios del suceso traumático.
  1. Evitación persistente de los estímulos asociados al suceso traumático o alteración cognitiva y del estado de ánimo asociada al suceso traumático, que comienza o empeora después del suceso.
  2. Alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso traumático que comienza o empeora después del suceso traumático, como se pone de manifiesto por dos o más de las características siguientes:
  • Comportamiento irritable y arrebatos de furia que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.
  • Comportamiento imprudente o autodestructivo.
  • Respuesta de sobresalto exagerada.
  • Problemas de concentración.
  • Alteración del sueño.
  • Trastorno de estrés agudo:
  1. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza en una de las formas siguientes:
  • Experiencia directa del suceso traumático.
  • Presencia directa del suceso ocurrido a otros.
  • Conocimiento de que el suceso traumático ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo.
  • Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso traumático.
  1. Presencia de nueve o más de los síntomas siguientes con una duración de entre tres días a un mes después de la exposición al trauma:
  • Síntomas de intrusión:
    • Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso traumático. En los niños se pueden producir juegos repetitivos en los que se expresen temas o aspectos del suceso traumático.
    • Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso. En los niños pueden existir sueños aterradores sin contenido reconocible.
    • Reacciones disociativas en las que el individuo siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático. En los niños la representación específica del trauma puede tener lugar en el juego.
    • Malestar psicológico intenso o prolongado, o reacciones fisiológicas importantes en respuesta a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático.
  • Estado de ánimo negativo:

Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas.

  • Síntomas disociativos:
    • Sentido de la realidad alterado del entorno o de uno mismo.
    • Incapacidad para recordar un aspecto importante del suceso traumático.
  • Síntomas de evitación:
    • Esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso traumático.
    • Esfuerzos para evitar recordatorios externos que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca del o estrechamente asociados al suceso traumático.
  • Síntomas de alerta:
    • Alteración del sueño.
    • Comportamiento irritable y arrebatos de furia.
    • Problemas con la concentración.
    • Respuesta de sobresalto exagerada.
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