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Perfeccionismo y autoestima

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El perfeccionismo comúnmente se interpreta como un rasgo positivo. Parece a simple vista que se relaciona con la alta efectividad y con la eficacia. Pero, ¿es así realmente? Lo veremos a continuación. Sigue leyendo. 

El perfeccionismo es la “sobreautoexigencia” que aplicamos para sentirnos valorados. Por tanto, para estar a gusto con nosotros mismos realizamos una “sobrecompensación“. Es decir, que nos queremos con condiciones, y además, con unas condiciones muy estrictas. 

El perfeccionismo se relaciona con la baja tolerancia a la frustración, el miedo al fracaso (a veces también con el miedo al abandono), con niveles elevados de estrés y con una inteligencia emocional mejorable. Por tanto, el perfeccionismo es un rasgo de baja autoestima. No se trata de esa actitud positiva de búsqueda de nuevos objetivos, autocrítica y de las ganas de mejorar. Va un poco más allá. 

Y todo esto, ¿por qué? La respuesta es sencilla: si mi valor como persona, lo marcan mis logros… me veré en la obligación de sobreexigirme cierta cantidad de logros para sobrecompensar mi poca valía como persona. 

Puede que en un inicio simplemente estemos pasando por una época en la que nos sentimos inseguros y empezamos con una dinámica de excesiva necesidad de control en la que queremos que todo salga perfecto y hacemos todo lo posible para conseguirlo. Si se trata de algo puntual, no habrá mayor problema. 

Las dificultades comenzarán cuando ese perfeccionismo se transforme en nuestra dinámica habitual.  Una dinámica en la que nos alejamos de nosotros mismos, no sabemos lo que necesitamos o deseamos y si lo sabemos lo ignoramos. Nos empezamos a alejar del disfrute de las actividades. 

Si no el realizar una actividad concreta te genera más estrés que disfrute. ¿Qué sentido tiene el realizarla? Llegados a este punto si te sientes identificad@, anota las siguientes recomendaciones:

1. DISFRUTE: Identifica cuándo has dejado de disfrutar de una actividad y por qué. 

2. AUTOCUIDADO: Permítete cancelar, aplazar o descansar de una actividad cuando lo necesites. 

3. AUTOCONOCIMIENTO: Sé coherente con tus deseos y necesidades a la hora de actuar. 

4. AUTOESTIMA: Priorízate a ti mism@ ante todo. 

5. TOMA DE DECISIONES: Analiza cuánto te compensa realizar un esfuerzo extra en las situaciones que lo requieran. 

6. FLEXIBILIDAD: Añade el ingrediente de la flexibilidad en tu día a día. 

Si no tienes claro si tú eres perfeccionista, haz click aquí para realizar un cuestionario que resuelva tus dudas. 

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