Depresión

1. ¿Qué es?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se acompaña de síntomas emocionales (tristeza, melancolía), comportamentales (dejar de realizar las actividades que antes le producían placer, pasividad, desmotivación) y psíquicos (pensamientos de desesperanza, negatividad y baja autoestima). Se trata de algo más complejo que la tristeza.

La depresión se inicia cuando una persona se siente sometida a situaciones que percibe como muy dolorosas e irresolubles, de tal manera que se genera una sensación de descontrol e indefensión.

Las personas que padecen depresión pueden tener sentimientos muy grandes de culpa, así como sentirse completamente incomprendidos y presionados por su entorno.

Los síntomas más notables son:

– Gran sufrimiento interno.

– Desesperanza: el futuro es desolador, falta de sentido de la vida.

– Desmotivación que dificulta la realización de las tareas de la vida cotidiana.

– Apatía: indiferencia ante cualquier estímulo externo.

– Aplanamiento afectivo: incapacidad de expresión emocional.

– Fatiga y falta de energía.

– Dificultad de concentración, memoria y toma de decisiones.

– Labilidad afectiva: frecuentes e intensos cambios de humor.

– Sentimientos de: tristeza, angustia, inquietud, culpa e irritabilidad.

– Problemas de sueño y cambios en el apetito.

2. ¿Qué tipos hay?

Afección en la que un niño es crónicamente irritable y experimenta estallidos frecuentes y graves de humor que parecen estar fuera de la relación con la situación en cuestión. Los síntomas son los siguientes:

  • Estallidos graves de humor que se producen, en promedio, tres o más veces por semana.
  • El estado de ánimo del niño entre estallidos es de furia o irritación en forma consistente.
  • Este patrón de estallidos frecuentes, además de la ira o irritabilidad consistentes entre los estallidos, continúa durante 12 meses o más, sin una interrupción en los síntomas de 3 o más meses.
  • El comienzo en general comienza antes de los 10 años.

Se trata de un tipo crónico de depresión en el cual los estados de ánimo de una persona están regularmente bajos. Sin embargo, los síntomas no son tan graves como con la depresión mayor. 

El estado de ánimo es deprimido durante la mayor parte del día, presente más días que los que está ausente, durante un mínimo de dos años. Y además, se cumple la presencia de dos o más de los siguientes síntomas:

  • Poco apetito o sobrealimentación.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Poca energía o fatiga.
  • Baja autoestima.
  • Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones.
  • Sentimientos de desesperanza.
  • Trastorno de depresión mayor:

Se debe cumplir al menos 5 de los siguientes síntomas:

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días .
  • Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día.
  • Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso o disminución o aumento del apetito casi todos los días.
  • Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  • Agitación o retraso psicomotor casi todos los días.
  • Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  • Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada casi todos los días.
  • Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones casi todos los días.
  • Pensamiento de muerte recurrente, ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo. 

En la mayoría de los ciclos menstruales, al menos cinco de los siguientes síntomas han de estar presentes en la última semana antes del inicio de la menstruación, empezar a mejorar unos días después del inicio de la menstruación y hacerse mínimos o desaparecer en la semana después de la menstruación:

– Labilidad afectiva intensa.

– Irritabilidad intensa, o enfado, o aumento de los conflictos interpersonales.

– Estado de ánimo intensamente deprimido, sentimiento de desesperanza o ideas de autodesprecio.

– Ansiedad, tensión y/o sensación intensa de estar excitada o con los nervios de punta.

También se cumple por lo menos uno de los siguientes síntomas:

– Disminución del interés por las habilidades habituales.

– Dificultad subjetiva de concentración.

– Letargo, fatigabilidad fácil o intensa falta de energía.

– Cambio importante del apetito, sobrealimentación o anhelo de alimentos específicos.

– Hipersomnia o insomnio.

– Sensación de estar agobiada o sin control.

– Síntomas físicos como dolor o tumefacción mamaria, dolor articular o muscular, sensación de hinchazón o aumento de peso.

 3. ¿Cómo solucionar el problema?

Pide ayuda a un profesional. Estás en el lugar adecuado.

Es fundamental que la búsqueda de ayuda se haga lo antes posible, sin dejar que las consecuencias del problema vayan aumentando y afectando a más áreas de la salud.

4. ¿Qué beneficios te aporta el servicio?

– Obtener acompañamiento profesional y especializado durante todo el proceso terapéutico.

– Comprender lo que te ocurre mediante un análisis introspectivo y adquirir las herramientas específicas que necesitas en cada momento.

– Disfrutar de la seguridad y la confianza que necesitas en un espacio único para ti.

– Gozar de comodidades a la hora de realizar las sesiones: si vives en Valdebebas (Madrid) o cerca puedes asistir a consulta presencial y si vives en cualquier otra parte del mundo puedes realizar las sesiones de manera online.

– Mejorar tu calidad de vida saliendo reforzado de la situación que te llevó a consulta.